sobre deseo, carne y voluntad
generalmente soy pesimista en cuanto a la cultura nacional y siempre lo he sido en realidad, es decepcionante menospreciar lo propio y siempre estar idealizando lo ajeno, lo foráneo. Chile no tiene un "nucleo" cultural, no podemos crear identidad propia y es una lástima, para poder abarcar de manera mas amplia en lo que quiero decir, debemos entender también a qué me refiero con cultura, con este término me refiero a la actualidad, al Chile contemporaneo en el que todos vivimos actualmente, no hay grandes obras culturales las cuales me hagan orgulloso de sentirme chileno y no ha habido ninguna desde que nací, quién ha conversado conmigo sabe la importancia que le doy a lo que las personas consumen, al fin y al cabo, está comprobado lo mucho que afecta en el desarollo cognitivo el material que reproduces en tu infancia y posteriormente adolesencia (y en realidad durante toda la vida)
sin embargo, este pensamiento ha ido madurando paulativamente en mí, y hace poco, la banda chilena Candelabro estrenó "deseo, carne y voluntad" y hoy quiero escribir sobre aquello.
el enfoque que le dió esta banda al albúm se basa en la religiosidad católica, un tema increiblemente arraigado en nuestro país, lejos de ser un albúm de adoración a dios, se siente cómo una experiencia de la fé honesta, con lo que involucra esta misma (dudas luces y sombras).
Esta obra se siente chilena, candelabro abandona los típicos temas contingentes en el arte para abarcar algo que todos nosotros, gente común y corriente, ha vivido
este proyecto me hace sentir esperanza, esperanza de qué los artistas aún pueden darle forma a un arquetipo chileno